ARGENTINA

A Aparicio no lo para ni la crisis y va por los negocios de «vino caliente»

El secretario de Trabajo, Lucas Aparicio, teje la intervención de la Cooperativa de Trabajos Portuarios de Puerto General San Martín y de la seccional del SUPA que estaban en manos del detenido sindicalista macrista Herme «vino caliente» Juarez. Quiere nombrar en el cargo al padre de un asesor suyo.

La crisis económica, política y social que vive la Argentina parece no detener la voracidad del secretario de Trabajo, Lucas Fernández Aparicio. Es que a pesar de que ayer fue un día frenético por los anuncios oficiales y la trascendencia que tomó el Ministerio de Producción y Trabajo en ellos, el funcionario le dedicó buena parte de la jornada a tejer un artilugio para apoderarse de los negocios del sindicalista macrista caído en desgracia, Herme «vino caliente» Juarez.

El gremialista, detenido hace dos semanas, estaba al frente de la Cooperativa de Trabajos Portuarios de Puerto General San Martín y de la seccional del SUPA de la zona San Lorenzo, lugar desde el cual amasó un importante poder territorial y una fortuna multimillonaria de dólares.

Ahora, con el ex socio de la gestión fuera de juego, Aparicio, hombre del riñón del ministro de Transporte Guillermo Dietrich en Trabajo, busca apropiarse de su armado. La manera sería a través de la promoción de una intervención direccionada desde la cartera a la Cooperativa y también al gremio.

La idea no sólo cosechó la venia de Dietrich, que supo ser cercano a Juarez, sino que ya tiene aceitado el modus operandi. Cambiemos dispuso más de una docena de intervenciones desde que llegó a La Rosada y todas ellas tuvieron un fuerte impacto en las arcas sindicales con escándalos de vaciamientos y malversación que están en territorio judicial.

El nombre elegido para llevar adelante la intervención, y la virtual toma de las arcas del SUPA y la Cooperativa, es el Juan Carlos Schaer, padre de Federico Schaer, casualmente actual asesor de Aparicio. Queda todo en familia.

La resolución que trascendió en las últimas horas ya generó revuelo y descontento en el mundo sindical. A menos de cuatro meses de dejar su cargo (a pesar de que Aparicio ahora trata de reivindicar su pasado kirchnerista para buscar algún tipo de continuidad en el organismo), sigue con la discrecionalidad y con el plan de quedarse con organizaciones de los trabajadores.

Varios son los que tampoco le perdonan su intención de colonizar otros ámbitos desde su sillón. El caso paradigmático con el que suelen ejemplificar el asunto es el de la Superintendencia de Salud, a la cual suele presionar para acelerar o freezar las certificaciones de autoridades de las obras sociales sindicales, elemento clave para que puedan funcionar y prestar servicios.

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