ASIA Y OCEANÍA

Cachemira puede provocar guerra nuclear

Pakistán reaviva la tensión sobre el problema de Cachemira, y lo hace evocando la amenaza de un conflicto nuclear.
Lo que alimentó la preocupación sobre la crisis fueron las palabras del primer ministro de Islamabad, Imran Khan, quien recordó que tanto India como Pakistán son potencias atómicas, y que cualquier conflicto tendría consecuencias sobre todo el mundo. Sin embargo, una advertencia que no parece preocupar al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien luego de una reunión con el primer ministro indio, Narendra Modi, al margen del G7 en la ciudad francesa de Biarritz, informó que India tiene la situación bajo control con respecto a la región en disputa, que desde hace más de tres semanas vive bajo el toque de queda.
El pasado 5 de agosto, el gobierno de Modi revocó la autonomía del territorio de mayoría musulmana, desencadenando las protestas de Pakistán y China, que ven en la crisis una fuente de gran tensión en el área.
«Si el problema llevara a la guerra, recuerden que ambos países tienen armas nucleares. Ninguno ganará una guerra nuclear, pero la destrucción no se limitaría solo a esta región, el mundo entero debería afrontar las consecuencias», dijo Khan hablando a la nación, resaltando que la responsabilidad de resolver la crisis es de la comunidad internacional y cuestionando a las Naciones Unidas.
La crisis fue objeto de discusión también en la Cumbre del G7 en Francia, donde después de un encuentro con Modi al margen de la cumbre, Trump reiteró su oferta de mediar con Pakistán sobre Cachemira, pero informó que el primer ministro indio le aseguró tener todo «bajo control».
El presidente estadounidense se declaró confiado en que India y Pakistán puedan encontrar una solución compartida sobre el territorio, sin la ayuda estadounidense.
Ya en julio pasado, India había rechazado una oferta de Trump de mediar, y mientras Modi nuevamente declaró a los medios que Cachemira es una cuestión bilateral, Pakistán espera el apoyo internacional, aunque el primer ministro Khan aclaró que su país irá hasta el fondo en sus reivindicaciones sobre la región, con o sin el apoyo del mundo.
En todo caso, planteará la cuestión durante un discurso ante Naciones Unidas el próximo 25 de septiembre.
En tanto en la Cachamira india continúa en vigor el toque de queda decretado por las autoridades de Nueva Delhi, llegando a su vigésimo segundo día consecutivo.
El portavoz del gobierno de la región, Rohit Kansal, afirmó que las autoridades alivianaron las restricciones de movimiento en al menos 69 distritos del Valle y declararon que el tráfico en las calles se intensificó visiblemente en gran parte del estado.
Sin embargo, agencias de noticias y diarios escribieron que los mercados permanecen cerrados y las escuelas, tanto públicas como privadas, desiertas, con una gran cantidad de agentes de las fuerzas de seguridad que continúan vigilando las calles.
Según las autoridades, las líneas telefónicas fijas serían restablecidas en gran parte del valle, mientras continúa bloqueado todas las comunicaciones móviles y para todos los usuarios privados de Internet.
Más de cien políticos, activistas y académicos locales permanecen bajo vigilancia y el periódico Hindustan Times escribe que la mayoría de los políticos serían detenidos en el Centro Internacional de Convenciones Sher-e-Kashmir en Srinagar, un centro de convenciones convertido en un lugar de detención.

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