SALUD

Estar conectados permanentemente: ¿cómo afecta tu salud?

Vivir conectados ofrece ventajas pero también se está comenzando a tomar una verdadera dimensión de las desventajas que tienen que ver con la salud.

Por nombrar algunas, podemos comenzar con la hipersensibilidad electromagnética que la Organización Mundial de la Salud (OMS) define como “una intolerancia ambiental idiopática con atribución a los campos magnéticos”. Esto quiere decir que es una enfermedad y medioambiental a lo que se le suma que comenzó a manifestarse en este siglo.

Cómo afecta la el exceso de tecnología al organismo

Las radiaciones son no ionizantes, y actúan por acumulación, por estrés oxidativo. Los síntomas se producen por la exposición a los campos electromagnéticos (CEM) derivados de las antenas de telefonía móvil, redes wifi, electrodomésticos, etc.

Quienes sufren de esta dolencia presentan síntomas como dolores de cabeza, dificultades para dormir, fatiga, neuralgias inespecíficas, irritabilidad, vértigo, náuseas, alteraciones auditivas, alteración del equilibrio, prurito, etc.

Aunque un Comité Científico de la Comisión Europea señaló que aún no se tenían pruebas concluyentes de que la exposición a los CEM sea peligrosa, se consideró la necesidad de seguir investigando la exposición a muy largo plazo y a los posibles riesgos de exposición a múltiples fuentes.

La relación de vivir conectados con algunos tipos de cáncer
Según un estudio publicado en la Revista Internacional de Epidemiología de la Universidad de Oxford, las personas que han usado teléfonos celulares por lo menos por diez años pueden haber incrementado el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer.

Para reducir los riesgos
– Ubicarse o ubicar el aparato a un mínimo una distancia de 30 a 40 centímetros del cuerpo. Por ejemplo, utilizando la función de manos libres. La exposición a las radiofrecuencias desciende rápidamente al aumentar la distancia con el dispositivo.

– Apagar los aparatos durante el descanso ya que transmite energía únicamente cuando está encendido.

– Limitar el número de llamadas y la duración.

– Restringir su uso en hospitales. Las señales de radiofrecuencia podrían interferir con ciertos aparatos médicos electrónicos y producir más daño en los pacientes.

– No utilizarlos en los aviones. Podrían interferir con los sistemas de navegación aérea.

En definitiva, estar un poco menos conectados.

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