EUROPA

Pedro Sánchez, el hombre en campaña permanente

Pedro Sánchez, presidente del gobierno saliente de España y líder socialista, es a sus 47 años un hombre curtido en numerosas citas electorales y giros de guión inesperados.

Las elecciones son ya una costumbre para este economista madrileño, casado y padre de dos hijas, que en cinco años y medio lleva a sus espaldas dos primarias –en el seno de su formación, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE)– y cuatro legislativas, contando las de este domingo.

También suma ya dos investiduras fallidas: una en 2016, junto con el partido liberal Ciudadanos, y la segunda el pasado verano, donde no logró amarrar el apoyo de la izquierda radical de Podemos, con la que tiene no pocas rencillas.

Pero si algo distingue a este gran aficionado del baloncesto –mide 1m90– es su tenacidad, expuesta en su libro «Manual de resistencia», publicado este año.

– Un político resiliente –

«Ideológicamente es muy flexible», y «eso le da mucha ventaja», comenta a AFP José Ignacio Torreblanca, director de la oficina madrileña del think tank europeo ECFR.

«Representa muy bien un socialismo como el español, muy variado», y sus votantes «nunca encuentran en Sánchez algo que les provoque un rechazo absoluto», explica.

En 2014, Pedro Sánchez, por entonces un político casi desconocido que había sido concejal municipal en Madrid y diputado, hizo historia en su partido al ser el primer secretario general elegido directamente por la militancia.

En 2015 y 2016 cosechó sucesivamente los peores resultados del PSOE en su era moderna, y tras esta segunda cita electoral acuñó su famoso «no es no» a la investidura de Mariano Rajoy, por entonces su rival conservador y líder del PP.

Su apuesta amenazaba con llevar al país a unas terceras legislativas en un año, y le costó una rebelión interna que temporalmente lo expulsó de la secretaría general del PSOE.

«El inventor del bloqueo político en la vida pública española es usted, con el ‘no es no’ del año 2016», le espetó en una entrevista reciente un conocido locutor de radio, Carlos Alsina, de Onda Cero.

En mayo de 2017, con la dirigencia del PSOE en contra, recuperó sin embargo el liderazgo del partido, elegido de nuevo por la militancia.

Y en junio de 2018 volvió a hacer historia en la política española: con el apoyo de Podemos y los partidos nacionalistas catalanes y vascos, lideró la primera moción de censura exitosa en democracia, contra un Mariano Rajoy hundido por un escándalo de corrupción en su partido.

Recién llegado a la presidencia, fichó como jefe de gabinete a Iván Redondo, un consultor que en el pasado asesoró al PP.

Y causó sensación en Europa al formar el gobierno proporcionalmente más femenino del continente, con seis hombres y 11 mujeres. En política social subió por decreto el salario mínimo en un 22%.

– Contra «la derecha cobarde» –

Los sondeos dan como ganador al PSOE este domingo, aunque sin mayoría absoluta.

La gran pregunta es si Sánchez logrará luego los apoyos parlamentarios que le faltaron para ser investido presidente tras ganar las legislativas de abril, un fiasco que precipitó la repetición electoral de este domingo.

Su gran logro en estos días preelectorales fue la exhumación, el 24 de octubre, de los restos del dictador Francisco Franco del mausoleo donde descansaba, después de más de un año de batalla legal con los nietos del general.

Una promesa que el líder socialista había hecho días después de llegar al poder, y que al fin cumplió, presentándola como el fin de una «afrenta moral», el enaltecimiento de un dictador en un espacio público.

En el conflicto catalán, marcado por los incidentes violentos de las últimas semanas, hizo un ejercicio de equilibrismo: negó a la oposición conservadora la adopción de medidas excepcionales -como la intervención de la autonomía catalana-, y al mismo tiempo endureció su discurso sobre el separatismo.

Así, en el debate del lunes con sus rivales propuso terminar con «el uso sectario» que el gobierno catalán hace de la televisión regional, TV3, y tipificar como delito la realización de referendos ilegales, para que no se repita una consulta como la celebrada en 2017.

«Es un jugador duro, temerario a veces, y muy arriesgado, que desborda muy fácilmente a los demás con este tipo de giros y propuestas», comenta a propósito José Ignacio Torreblanca.

Al mismo tiempo, no dejó de fustigar la cercanía del PP y Ciudadanos con la extrema derecha de Vox, que ha permitido a los dos primeros gobernar las regiones de Andalucía y Madrid, y la alcaldía de la capital.

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