ASIA Y OCEANÍA

China y Siria reaccionan a la dimisión de Evo Morales

El Ministerio de Exteriores de China expresó la esperanza de que las partes en Bolivia superen sus desacuerdos para normalizar la situación lo más pronto posible, mientras que Siria condenó los recientes acontecimientos en Bolivia que calificó de un golpe de Estado militar, y expresó su solidaridad con Evo Morales.

«China espera que todas las partes en Bolivia puedan resolver sus discrepancias en el marco de la Constitución y la ley para restablecer lo más temprano posible la estabilidad política y social», declaró el portavoz de la Cancillería china, Geng Shuang.
Reacción de Siria
Siria condenó los recientes acontecimientos en Bolivia que calificó de un golpe de Estado militar, y expresó su solidaridad con Evo Morales, informó la agencia gubernamental siria SANA.

«La República Árabe Siria condena con firmeza el golpe de Estado en Bolivia y expresa su solidaridad con el presidente electo legítimamente Evo Morales», dijo al medio una fuente de la Cancillería siria.
El interlocutor de la agencia señaló que Damasco reitera su apoyo al pueblo boliviano y valora altamente la lucha de los pueblos de América Latina contra «la hegemonía de Estados Unidos y su injerencia escandalosa en los asuntos de esos países».

Evo Morales, presidente de Bolivia

El líder indígena Evo Morales, que ejercía la presidencia de Bolivia desde 2006, dimitió este 10 de noviembre en medio de violentas protestas y tras petición expresa por parte de la policía y las Fuerzas Armadas.
La renuncia se produjo poco después del anuncio de nuevas elecciones generales, y en la misma fecha en que auditores de la Organización de los Estados Americanos (OEA) sugerían repetir la votación en Bolivia ante la imposibilidad de validar la victoria de Morales en los comicios del 20 de octubre pasado.

El dirigente del Movimiento al Socialismo (MAS) alegó la necesidad de poner fin a una campaña de secuestros, maltratos y persecuciones y denunció un «golpe cívico-político-policial» orquestado por el expresidente Carlos Mesa, su exrival en las recientes elecciones presidenciales, y el líder cívico Luis Fernando Camacho.

La dimisión de Morales desató una situación de vacío de poder e inseguridad con acciones de vandalismo, saqueos, ataques a domicilios y cortes del agua potable que cundieron en la noche del 10 de noviembre.
Varias naciones, entre ellas Cuba, México y Venezuela, calificaron lo sucedido como un golpe de Estado.

Tras la renuncia de Evo Morales y buena parte de la cúpula dirigente, incluido el vicepresidente Álvaro García Linera y la titular del Senado Adriana Salvatierra, la segunda vicepresidenta de la Cámara de Senadores, Jeanine Añez Chávez, reclamó que le corresponde a ella asumir provisionalmente la presidencia de Bolivia para convocar nuevas elecciones.

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