ARGENTINA

Sigue la permanencia en la metalúrgica Mattioli: «Desde julio no recibimos un peso»

Los empleados casi 40 despedidos por la metalúrgica no cobraron ni los salarios ni las indemnizaciones. Se turnan para permanecer en la planta y evitar que la vacíen. «El gremio se borró», denuncian y piden acompañamiento.

Dino Mattioli S.A.I.C., la firma dedicada a la fabricación y comercialización de autopartes que trabaja desde hace más de 45 años en el partido de La Matanza, cerró sus puertas el 1° de agosto. Se encontraba en crisis desde el año pasado, cuando ingresó en concurso de acreedores, una instancia judicial que les permite readecuar su actividad y evitar la quiebra. Pero todo se precipitó.

El cierre de la empresa, ubicada en el kilómetro 40.500 de la Ruta Nacional n° 3 en Virrey del Pino, dejó a 36 trabajadores en la calle que desde ese momento permanecen en la fábrica para evitar que sigan sacando cosas» sin que ellos tengan garantizado el cobro de indemnizaciones.

«Desde julio no recibimos un peso», le dijo Daniel Ibarra delegado de la planta a InfoGremiales. «No pudimos cobrar ni los repro que se habían gestionado ni el fondo desempleo», precisó.

Del grupo de 36 despedidos originalmente «Hoy todavía somos unos 15 o 20 que nos turnamos para proteger que no se lleven las máquinas». Para eso montan guardias en la portería y certifican que no haya ingresos o egresos de camiones con la única garantía de cobro.

Ibarra además contó que «El juez de la causa no le da vía a ninguna de las situaciones que ellos (los propietarios) presentan», por lo tanto no se vislumbra una salida a la situación.

«El gremio (por la UOM La Matanza) viene cada muerte de obispo, pero no aprieta ni se arrima y quedamos a la deriva», agregó el delegado que pidió acompañamiento para los trabajadores que se ven desprotegidos. «El gremio se borró», remató.

Tampoco hubo soluciones políticas ni intenciones de buscarle la vuelta. algo que esperan que se modifique con el cambio de gestión que se viene. «De la gobernación nunca se arrimó nadie», dijo el delegado.

«La empresa podría seguir trabajando, pero el dueño no quiere continuar», concluyó Ibarra.

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