SOCIEDAD

¿Se puede oler debajo del agua?

Para los perros, olfatear es como para nosotros leer el periódico: a través de su nariz conoce en profundidad el mundo que le rodea.

Por eso, cuando un perro está fuera de casa lo primero que hace (por no decir lo único) es olfatear todo cuanto se encuentra a su alrededor.

No es simple capricho, pues, a diferencia de nosotros, los perros albergan en sus narices veinte veces más células olfativas que los humanos.

Así que, dejémonos de soberbia: nuestras facultades para percibir los olores son mediocres frente a las que tienen otros animales. No es nuestro punto fuerte.

¿Qué aporta realmente el olfato?
Más que el acto de inspirar aire, olfatear es, básicamente, percibir de manera lejana un cúmulo de sustancias y organismos.

Qué aporta realmente el olfato

Por lo tanto, respondiendo a la pregunta inicial: sí, es posible oler debajo del agua.

Pero no todos los animales tienen la misma capacidad ni desarrollo olfativo, características que están muy ligadas a la naturaleza de cada uno y a su entorno.

Un asunto de supervivencia
Mientras para nosotros es, por lo general, uno de los sentidos asociados al placer y al lujo (disfrutar del aroma de un suculento plato o de un buen perfume), para las demás especies son los sensores que marcan la diferencia entre la vida y la muerte.

El olfato les indica dónde hay alimento, pero también dónde se encuentra el depredador más cercano o dónde hay veneno.

Los científicos clasifican la calidad olfativa de las especies existentes en macrosmáticos (que tienen una calidad olfativa extraordinaria), como ocurre con los peces, y microsmáticos (que no la tienen tan desarrollada), como los pájaros y los primates.

Las anguilas: reinas del olfato submarino
Los peces suelen ser de los que mejor olfato tienen, pero hay muchos más animales macrosmáticos.

oler debajo del agua: anguilas

El caso más representativo es el de las anguilas, quienes nacen en las Bermudas y desde allí viajan miles de kilómetros hasta Europa, donde pasan años desarrollándose.

Cuando llega el momento de aparearse, no lo hacen en cualquier lugar: deben volver al punto de origen.

Y lo más asombroso es que vuelven después de tanto tiempo siguiendo las sustancias aromáticas que quedan en proporciones minúsculas (un rastro de años que captan sin problema).

Como ves, el olfato es uno de los sentidos más desarrollados y más útiles para la mayoría de los seres vivos, especialmente los que viven bajo el agua.

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