AMÉRICA Y CARIBE

Plan de emergencia económica de López Obrador decepciona a los empresarios

Los empresarios mexicanos esperaban algo similar al plan económico de Donald Trump. Pero el plan del presidente Manuel López Obrador sólo ofrece apoyo para Cemex y «para los más pobres».

Su vecino del norte está inyectando unos 2 billones de dólares a la economía para evitar una recesión y un mayor desempleo. Los gobiernos europeos están en sintonía. El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador está bajo fuego por considerarse que el líder izquierdista no está ofreciendo el respaldo que el sector privado de ese país necesita.

«Los mecanismos en que López Obrador está pensando serán completamente insuficientes para lidiar con este tipo de recesión”, dijo Viri Ríos, una analista política a la agencia Reuters.

El presidente mexicano, consciente de que los economistas de los organismos financieros internacionales están proyectando una contracción de alrededor de un 8 por ciento, dice que destinará unos 10.000 millones de dólares “a los más pobres” y para varios proyectos de energía e infraestructura.

El dinero para esas medidas provendría de varios fondos de emergencia que México tiene a su disposición. Con dichos fondos y la inversión energética y de infraestructura, López Obrador apuesta a la creación de unos dos millones de nuevos empleos.

Pero líderes empresariales consideran que no es suficiente pues no ha ofrecido ningún apoyo financiero a miles de empresas de diversos tamaños que están en riesgo de colapsar debido al frenazo de la demanda local e internacional.

«No se anunció ninguna medida relevante para afrontar la crisis económica del COVID19», dijo en su cuenta de Twitter, Gustavo de Hoyos, presidente de un importante organismo empresarial y fuerte crítico del presidente mexicano. «En plena emergencia, leyó una pieza de divulgación ideológica, embistiendo fantasmas del pasado y abandonando su deber como Jefe de Estado para unir a la Nación».

En su discurso del domingo, López Obrador, sí mencionó un apoyo financiero para una empresa, la estatal Petróleos Mexicanos (Pemex), la cual afronta una enorme deuda financiera y una menguante producción, sumado esto a los bajos precios del mercado actual. Mencionó además recortes de salarios a altos funcionarios y dos millones de préstamos para vivienda o pequeños negocios familiares. No especificó el monto máximo de los préstamos.

López Obrador indicó que habrá un apoyo a Pémex por unos 2,500 millones de dólares. Pero los empresarios mexicanos esperaban algo similar al plan anunciado por el presidente Donald Trump y aprobado por el congreso.

Trump logró la aprobación de un paquete de dos billones de dólares, el cual será usado para enviar cheques de unos 1.200 dólares a cada contribuyente mayor de 18 años. Se prestará plata a los empresarios con problemas debido a los cierres temporales de sus negocios. Y habrá partidas de dinero específicamente para aquellas empresas que no tengan para seguir pagando a sus empleados. Esos fondos pueden ser usados para mantener en planilla a los trabajadores y posteriormente, esos créditos serán condonados.

López Obrador por su parte dijo que además de los 2.500 millones de dólares para apuntalar a Cemex, se invertirá además unos 13,500 millones de dólares en el sector energético. Pero no habló de fondos similares para medianas o pequeñas empresas. Y en lugar de hablar de créditos fiscales, habló de “disciplina fiscal”, lo que para los empresarios significa “palo”.

«La crisis es temporal, temporal”, dijo López Obrador en su discurso televisado a todo el país. “La normalidad regresará pronto. Venceremos al coronavirus y reactivaremos la economía”.

Pero el exministro de Finanzas del presidente, Carlos Urzúa, sugirió la semana pasada que México debe incurrir en un mayor déficit presupuestario y endeudarse para hacer frente a la crisis. López Obrador dijo estar en desacuerdo y apuntó que hay que tener más fe en la economía.

Sin medidas extraordinarias, podría haber “una depresión económica y una profundización de la pobreza, como la que no se ha visto en México durante décadas”, dijo un grupo de economistas y políticos en una carta enviada a López Obrador para pedirle acciones más concretas.

Uno de los firmantes de la carta, Rolando Cabrera, un profesor izquierdista de la Universidad Nacional Autónoma de México, aplaudió el énfasis del gobierno en los más pobres, pero reconoció que el anuncio ha generado “decepción”.

Cordera mostró su escepticismo sobre cómo una economía en crisis podría generar miles de nuevos empleos mientras el gobierno se mantiene firme en cumplir sus metas presupuestarias y expresó su preocupación de que no se está haciendo suficiente para salvaguardar los empleos.

«No vi nada que me permita llegar a la conclusión de que está iniciando un cambio en la visión y el enfoque de la actual política económica”, agregó el economista.

Y las malas noticias podrían llegar pronto. Ya la economía mexicana recibió bajas calificaciones de la casa evaluadora de riesgos Standard & Poor. El Bank of America, en un duro informe sobre el desempeño del gobierno, pronosticó que lo mismo pasará con la evaluadora Moodys and Fitch.

“El presidente de México anunció el 5 de abril su muy esperado plan para enfrentar la emergencia económica del coronavirus. Rechazó enfáticamente las políticas anticíclicas y de emitir más deuda. Más bien, planea continuar haciendo más de lo mismo: programas sociales, inversión en la refinería y otros proyectos de infraestructura y más austeridad. Así que en realidad no anunció un nuevo plan económico y tampoco hizo un fuerte ajuste económico, lo que probablemente decepcionará a los dueños de negocios que estaban esperando un apoyo más decisivo. La falta de acción del gobierno probablemente conducirá a la reducción de negocios”, comentó el Bank of America, según publicó el diario El Financiero, de Monterrey.

Y mientras el gobierno pronostica que cerrará el año 2020 con una contracción de su economía de un 3,9 por ciento, el Bank of America dijo que la falta de apoyo a la empresa mexicana podría llevar a la economía azteca a cerrar con una contracción de hasta un 8 por ciento.

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