EUROPA

Los europeos denuncian «ventajas indebidas» de las compañías aéreas chinas

Las compañías aéreas chinas se benefician de subvenciones y derechos de aterrizaje, considerados como «ventajas indebidas» por sus competidores, denunció este martes la Cámara de Comercio de la Unión Europea en China.

La covid-19 ha paralizado el tráfico internacional en China, que a finales de marzo limitó los vuelos con el resto del mundo a uno por semana y por país para cada compañía, lo que representa en torno al 1% del tráfico total habitual.

La Cámara de Comercio europea manifiesta su preocupación en un informe por la situación que ya existía antes. En particular, critica las subvenciones que otorgan algunas ciudades chinas para que las compañías aéreas con destino a Europa hagan escala en ellas, en detrimento de la lógica económica.

Por el momento, solo los enlaces entre Europa y las ciudades de Shanghái y Pekín son rentables, asegura la Cámara de Comercio. Las líneas secundarias con destino a ciudades como Shenzhen (sur), Xian (norte), Nankin o Hangzhou (este), implican desvíos que amenazan con bajar los precios de los vuelos con destino a Pekín y Shanghái, lamenta el informe.

«El sistema chino otorga a sus compañías aéreas una ventaja indebida para permitirles ganar rápidamente partes del mercado mundial», acusa la Cámara de Comercio.

«Estos enlaces solo funcionan gracias a las subvenciones considerables que otorgan las autoridades locales en China», subraya.

El sector aéreo europeo se siente en desventaja por «los procedimientos para la concesión de derechos de aterrizaje (que) favorecen siempre a las compañías nacionales», según el estudio.

Sobre todo, los denominados slots, para los despegues y aterrizajes en Pekín y en Shanghái, los más solicitados. Estos están limitados porque el control aéreo chino exige un lapso de dos o tres minutos entre cada despegue, en lugar de los 30 segundos que rigen en la mayoría de los grandes aeropuertos mundiales, según el informe, que subraya los retrasos frecuentes en los aeropuertos del gigante asiático.

Otra limitación es que el 70% del espacio aéreo chino está reservado a la fuerza aérea, lo que reduce los corredores aéreos para la aviación civil.

«Hay que poner más espacio aéreo a disposición de la aviación civil o al menos dar más acceso al espacio militar cuando no se utiliza», claman los europeos.

Al final, «si la situación perdura, las compañías aéreas europeas no podrán mantener su parte de mercado actual, y mucho menos aumentarlo con el consiguiente riesgo de que el mercado europeo sea marginado a nivel mundial», alerta la Cámara.

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