SOCIEDAD

En España ya se fabrica biocombustible para aviones

La compañía energética española Repsol ha producido las primeras 7.000 toneladas de biocombustible para aviones, lo cual evitará la emisión de hasta 440 toneladas de CO2 a la atmósfera. El objetivo global es reducir a la mitad tales emisiones en el transporte aéreo. Pero Repsol fija su horizonte en cero emisiones para 2050.

En un lugar de la Mancha, en el complejo industrial de la compañía Repsol en Puertollano, el primer lote de biojet producido íntegramente en suelo español ha quedado listo tras varios años de investigación en el campo de soluciones limpias para el sector del transporte aéreo.

Conforme a las disposiciones del Acuerdo de París, la industria aeronáutica se había marcado el objetivo de reducir a la mitad las emisiones de dióxido de carbono (CO2) antes de 2050. Se da la circunstancia de que el transporte por vía aérea supone algo más de un 2% del total de emisiones globales.

Sin embargo, Repsol va más allá y está comprometido a reducir a cero tales emisiones. A tal fin está dedicado al desarrollo de biocarburantes provenientes de cultivos no alimentarios, como la camelina. Las microalgas conformarán la base de la producción a gran escala en un futuro cercano. Las 7.000 toneladas de biocombustible producidas equivalen al volumen necesario para acometer 100 trayectos entre Madrid y Los Ángeles, por ejemplo. La cantidad de CO2 que se evita verter a la atmósfera asciende a su vez al equivalente a 40 vuelos entre Barcelona y Madrid.
Repsol se convierte así en la compañía pionera en fabricar en suelo español combustible para aeronaves a partir de biomasa y residuos, una alternativa con menor huella de carbono que los combustibles convencionales, sin duda la mejor opción en un momento en que la variante eléctrica no es viable para el transporte aéreo. La producción de biojet se extenderá también a otros complejos industriales de la compañía en España.

Un combustible fruto de la concienciación ecológica
La progresiva apuesta por energías verdes vertebra uno de los ejes de trabajo de Repsol, donde se integran los biocombustibles, la generación renovable, los combustibles sintéticos, el hidrógeno verde, el autoconsumo y la economía circular.

Los ensayos con biojet determinaron su buen rendimiento a bajas temperaturas, así como su concentración más idónea (un contenido bio inferior al 5%, en cumplimiento de los requisitos de calidad establecidos por las especificaciones internacionales). Todo parte de la orientación estratégica de la compañía, que se plantea el reto de lograr cero emisiones netas en el año 2050. Su deseo es reducir las emisiones de dióxido carbónico en todas las ramas de su negocio, duplicando la producción de biocombustibles procedentes de aceites vegetales, hasta alcanzar las 600.000 toneladas anuales para 2030. El plan de la compañía es producir la mitad de ellas a partir de residuos antes de 2025.
Para este proceso de descarbonización, Repsol plasmará dos proyectos industriales en la refinería de Petronor. Uno incluirá la construcción de una planta que producirá combustibles de cero emisiones netas a partir de CO2 e hidrógeno verde, generado con energías renovables. El otro prevé la puesta en funcionamiento de una planta gasística a partir de residuos urbanos. La idea prevé prescindir de una parte de los combustibles fósiles que se utilizan en los procesos de producción de Petronor.

 

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