ORIENTE MEDIO

Empezar de cero: la razón por la que el Líbano necesita cambiar su sistema político

En una entrevista con Sputnik el líder del Partido Socialista Progresista libanés Walid Jumblatt dijo que el pueblo está cansado de la ineficiencia de las autoridades y del antiguo sistema político confesionalista. Los expertos explican por qué este sistema ya no debería estar ligado a la religión de los políticos y cuánto tomará deshacerse de él.

«El sistema político libanés necesita un cambio aquí y ahora. No hay vuelta atrás. Creo que es necesario retirar el gobierno. Lo siguiente es preparar elecciones absolutamente transparentes y neutrales, que ya dependerán de los votos y deseos de los ciudadanos del Líbano, y no del sistema confesional, que se ha quedado obsoleto hace muchos años», dijo Jumblat.

¿Por qué no funciona el sistema confesionalista?

Desde mediados de 1940 el Líbano tiene un sistema político confesionalista que prevé la distribución de los altos cargos en función de la afiliación religiosa del candidato político. Esto quiere decir que, el cargo de primer ministro debe ser necesariamente ocupado por un musulmán suní, el de presidente por un cristiano maronita, y el presidente del parlamento por un musulmán chiíta. No obstante, la situación se complica por el hecho de que hay unos 18 grupos religiosos en el país y cada uno de ellos debe necesariamente incorporarse al sistema político.
Este sistema político debía culminar con la guerra civil de 1975-1990 con la firma de los Acuerdos de Paz en la cual se acordó que este sistema debía pasar a la historia, pero no fue así y continúa vigente hasta el día de hoy.

Nuevas leyes electorales
El escritor y periodista libanés Amin Qamouriyeh considera que el país debe contar necesariamente con una nueva legislación electoral, abordar claramente todos los errores del sistema actual e impedir el traspaso de poder de clanes o confesionalista.

«La formación de la nueva ley electoral debe determinar todo el curso de la nueva etapa de la vida política del país. Lo principal es que debe consolidar la salida del confesionalismo. Creo que los políticos deberían sentarse a la mesa de negociaciones y finalmente determinar ir a las elecciones y formar un nuevo gobierno sin miramientos de su fe. Es extremadamente importante que la decisión tomada esté protegida por la ley», sugirió.
¿Perderá Hezbolá su influencia?
El profesor titular de relaciones internacionales e historia de la Universidad del Líbano Jamal Wakeem cree que el principal punto de inflexión del cambio del sistema político no será dejar la distribución confesionalista de puestos, sino que Hezbolá se arriesgaría a no encontrar su lugar en el nuevo Líbano. A su vez, los actuales actores políticos se resistirán al cambio.

«Mientras el Líbano busque la fórmula ideal para un nuevo sistema político, es evidente que el sistema de partidos de orientación religiosa también estará en el pasado. Observo que existe un gran riesgo de que Hezbolá pierda el resto de su influencia y no se mantenga a flote en el nuevo orden político, como otros partidos. Por eso el Líbano está esperando una dura reacción de las actuales élites políticas y los intentos de frenar la reforma «, explicó.

Es un Estado ideal
«Cualquier otro sistema que no sea la distribución confesional le convendrá ahora al Líbano. Es importante guiarse por los deseos y demandas de los ciudadanos, no por otros factores. El confesionalismo ha sido el principal sistema político del Líbano durante casi 100 años (…) necesitamos algo que una a los libaneses, no que les recuerde las diferencias. Así es como el país se recuperará mucho más rápido», señaló el periodista Qamouriyeh.

Por su parte, Jamal Vakim ve el desarrollo político del país sólo detrás del desarrollo de un estado civil y de derecho, pero aquí también pueden surgir problemas.
«Un sistema ideal es aquel que se basa en el Estado de derecho y en una sociedad civil líderizada. Las elites políticas deben orientarse hacia el pueblo, no hacia los clanes. Las actuales élites políticas se han desacreditado completamente en las últimas décadas y el país tendrá que crear otras nuevas», argumentó.

Tomar el poder en las calles
El exmiembro del Parlamento libanés del partido maronita Elias Hanakesh, quien renunció inmediatamente después de la explosión en el puerto de Beirut, también ve el futuro del Líbano con un sistema completamente diferente. Además, notó que la calle ha cobrado tanta fuerza en meses de protestas que ningún líder político del Líbano podrá detenerla.

«Hoy en día, la calle es mucho más fuerte que el gobierno libanés y las élites políticas. Si intentan frenar el cambio de sistema político en el país la gente simplemente los barrerá. La realidad es que sin derrocar al Gobierno actual y construir un sistema político desde cero, será imposible cambiar nada», explicó.

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