SOCIEDAD

La guerra de 35 años que ha logrado unir el mundo contra un mal común

Sanar el agujero de la capa de ozono quizá sea el único objetivo que ha compartido todo el mundo. Si no nos abocábamos a ello, los casos de cáncer de piel y cataratas hubieran aumentado a la par que el daño al ambiente. Pero por suerte el protocolo acordado para reparar el ozono ha sido el más exitoso de todos los tiempos.

Gobiernos, científicos e industriales se comprometieron a trabajar juntos para eliminar el 99% de todas las sustancias que reducen la capa de ozono. A finales de la década de 1970 se corroboró que si seguía debilitándose, aumentarían los casos de cáncer de piel y cataratas; se dañarían plantas, cultivos y ecosistemas. El 16 de septiembre de 1985 se firmó Protocolo de Montreal para detener la destrucción.

Hoy la capa de ozono se está recuperando; se espera que se recupere cabalmente para mediados de siglo, según información de Naciones Unidas.

¿Qué daña el ozono?
Varios productos químicos de uso común son extremadamente dañinos para la capa de ozono. Naciones Unidas señala que los halocarbonos (los compuestos químicos en los que uno o más átomos de carbono están unidos a uno o más átomos de halógenos, como flúor, cloro, bromo o yodo) son los que más generan daño, y los que contienen bromo son, por lo general, potencialmente más destructivos.

Los químicos sintéticos que más han contribuido a dañar la capa de ozono son:

Bromuro de metilo: se aplica en la fumigación de suelos agrícolas y estructuras de almacenaje para controlar un amplio espectro de plagas (como hongos, bacterias, virus transmitidos por el suelo, malezas, insectos, ácaros, nematodos y roedores).
Metilcloroformo: utilizado sobre todo para el tratamiento de metales y el lavado en seco de prendas en la industria textil; también se ha usado como insecticida para la fumigación.
Tetracloruro de carbono: utilizado como extintor de incendios, en la producción de refrigerantes, y como fumigante para matar insectos en granos.
Halones: compuestos formados por bromo, flúor y carbono que sirven para extinguir fuego, como el Tetracloruro de carbono.
Clorofluorocarbonos (CFC): una familia de gases que se emplean en múltiples ámbitos, siendo las principales la industria de la refrigeración y de propelentes de aerosoles. También están presentes en aislantes térmicos.
Hidroclorofluorocarbonos (HCFC): un intermediario químico que también se usa en la refrigeración y en equipos de aire acondicionado.
Debido al gran daño que le generan al ambiente y la capa de ozono, el uso de estos químicos fue prohibido.

¿Qué dice el Convenio de Viena?
A finales de la década de 1970 la comunidad científica corroboró que la capa de ozono se estaba destruyendo. La confirmación impulsó a los estados de países de todo el mundo a establecer un mecanismo de cooperación para tomar medidas para protegerla. El Convenio de Viena para la protección de la capa de ozono, aprobado y firmado por 28 países, el 22 de marzo de 1985, fue producto de ese esfuerzo.

Pero los acuerdos y avances internacionales no se agotarían allí. Dos años después, en septiembre, se redactó el Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono, y muchas de ellas fueron prohibidas.

¿Qué estipula el Protocolo de Montreal?
«Tal vez el acuerdo internacional más exitoso hasta la fecha ha sido el Protocolo de Montreal», dijo en 2003 el exsecretario General de Naciones Unidas, Kofi Annan. Pero la historia ha mostrado que aún hoy es así. Todos los estados miembros de las Naciones Unidas han ratificado el Protocolo de Montreal.

El objetivo principal del Protocolo de Montreal es la protección de la capa de ozono. Para ello se tomaron medidas para controlar la producción total mundial y el consumo de sustancias que la agotan, con el objetivo final de eliminarlas por completo, sobre la base del progreso de los conocimientos científicos e información tecnológica.
Sin embargo, Naciones Unidas advierte que hay algunas excepciones para usos esenciales cuando no se encuentren sustitutos aceptables, por ejemplo, en los inhaladores de dosis medidas (IDM). Los IDM comúnmente se usan para tratar el asma y otros problemas respiratorios o sistemas de supresión de incendios de halón, utilizados en los submarinos y aviones.

Para respaldar el Protocolo, en 2019 entró en vigor la Enmienda de Kigali, para reducir específicamente los hidrofluorocarbonos (HFC). Si se aplica completamente, se prevé una reducción de más de 80% en la producción y el consumo de HFC durante los próximos 30 años. Para finales de siglo, podría llegar a evitar hasta 0,4°C de calentamiento global.

El Día de la Capa de Ozono 2020
Desde 1994, cada 16 de septiembre se celebra la fecha de la firma del Protocolo de Montreal, en 1985. Este año Naciones Unidas nombró «Ozono para la vida» a la conmemoración del Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, y recuerda que la ciencia es «la única forma de resolver las grandes crisis mundiales».

Los tratados alcanzados para salvar la capa de ozono, el trabajo «conjunto y en armonía por el bien común», resuenan más que nunca y se convierten en un mensaje fundamental en pandemia.

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