OPINIÓN

China multiplica su arsenal nuclear de disuasión

Todo indica que China se está preparando para enfrentar desafíos mayores ante Occidente, para no verse arrastrada a una nueva derrota como sucedió en los siglos XIX y XX. Reforzar su poder parece ser el camino elegido.
Un informe de The Washington Post del 30 de junio señala que China está construyendo «más de 100 nuevos silos para misiles balísticos intercontinentales en un desierto cerca de la ciudad noroccidental de Yumen, una ola de construcciones que podría indicar una importante expansión de las capacidades nucleares de Pekin».
Según el citado medio, si estos datos se confirmaran, estaríamos ante «un cambio histórico para China, «ya que hasta ahora contaba con un arsenal nuclear modesto de entre 250 y 350 armas nucleares. El especialista Jeffrey Lewis, director del Programa de No Proliferación de Asia Oriental, quien analizó los silos fotografiados por satélites comerciales, describió la escala de la construcción como «increíble».
Lewis explicó al Post que «China está expandiendo sus fuerzas nucleares en parte para mantener un elemento de disuasión, que pueda sobrevivir a un primer ataque estadounidense en cantidades suficientes para derrotar las defensas antimisiles de EEUU».

Se estima que los silos albergarán el misil balístico intercontinental conocido como DF-41, capaz de transportar múltiples ojivas y alcanzar objetivos a 9.300 millas, poniendo el territorio de Estados Unidos a su alcance.
Rápidamente el portavoz del departamento de Estado, Ned Price, mostró la preocupación del Pentágono porque «el arsenal nuclear de la República Popular China crecerá más rápidamente y a un nivel más alto de lo que quizás se anticipó».
Desde tiempo atrás los medios oficialistas chinos vienen reclamando un aumento del arsenal nuclear. En mayo pasado, Global Times destacó que expertos militares chinos hicieron un llamado para «aumentar el número de armas nucleares, especialmente su disuasión nuclear basada en el mar de misiles balísticos lanzados desde submarinos intercontinentales, para disuadir una posible acción militar de los belicistas estadounidenses».
El medio agregó que «tener un arsenal nuclear apropiado a la posición de China ayudará a salvaguardar la seguridad nacional, la soberanía y los intereses de desarrollo y establecerá un orden mundial más estable y pacífico, que será beneficioso para el mundo».
En tanto, el editor jefe de Global Times, Hu Xijin, escribió un año atrás que «China necesita aumentar sus ojivas nucleares a 1.000», con al menos 100 misiles estratégicos Dongfeng-41, porque «necesitamos un arsenal nuclear más grande para frenar las ambiciones estratégicas e impulsos estadounidenses hacia China. Quizás tengamos que enfrentar desafíos con una determinación más fuerte en el futuro cercano».
A la hora de comentar las declaraciones del portavoz del Pentágono, el editorial de Global Times del 2 de julio, asegura que se persigue «obstaculizar el desarrollo de la capacidad nuclear de China convirtiéndolo en un problema y colocando a China en una posición pasiva para defenderse».
«Sugerimos que China ignore la información y las acusaciones de Estados Unidos y Occidente. China no debe dejarse llevar por las narices. Que digan lo que quieran decir y especulan», señala Global Times.
En la parte central del editorial se dice: «China ha dicho que mantiene sus capacidades nucleares al nivel mínimo requerido para la seguridad nacional. Pero el nivel mínimo cambiaría a medida que cambia la situación de seguridad de China. China ha sido definida como el principal competidor estratégico por Estados Unidos y la presión militar estadounidense sobre China ha seguido aumentando. Por lo tanto, China debe acelerar el aumento de su disuasión nuclear para frenar el impulso estratégico de Estados Unidos».
Sin embargo, uno de las frases del editorial llama la atención: «Una vez que estalle una confrontación militar entre China y EEUU sobre la cuestión de Taiwán, si China tiene suficiente capacidad nuclear para disuadir a EEUU, eso servirá como base de la voluntad nacional de China».

Se trata de la anticipación de un escenario para el cual las Fuerzas Armadas chinas parecen estarse preparando esmeradamente. Lo que no quiere decir que China esté planificando una guerra para recuperar la isla, sino que no descarta una situación en la que deba apelar a la disuasión nuclear para evitar, por ejemplo, bloqueos marítimos a sus importaciones de petróleo, su comercio o la temida declaración de independencia de Taiwán.
Hasta ahora China había elegido un camino diferente al de la URSS. Para evitar involucrarse en una costosa carrera armamentista, adoptó una doctrina de «disuasión limitada» que prioriza un arsenal nuclear pequeño pero robusto, que asegura la capacidad de Pekín para tomar represalias contra cualquier adversario si es atacado.
Las razones de esta opción de China tienen un doble carácter económico y militar.
Los gobernantes chinos parecen haber concluido que la implosión de la URSS se debió, entre otras razones, a la decisión de mantener la paridad estratégica con EEUU, lo que llevó a darle prioridad a mantener el equilibrio militar, en cantidad y calidad del armamento.

A la larga, esto provocó desajustes en la economía. Las cuantiosas inversiones necesarias para mantener la capacidad de disuasión en base a la paridad militar y nuclear, coadyuvaron al estancamiento, con todas las consecuencias negativas esperables, que se hicieron visibles en la década de 1980, cuando EEUU aceleró su rearme bajo la presidencia de Ronald Reagan.
Desde el punto de vista estrictamente militar, los estrategas chinos están convencidos de que una fuerza nuclear mucho menos cuantiosa que las de Rusia y de EEUU, puede ser suficiente para disuadir a cualquier potencia que pretenda agredirla. De lo que se trata, es de poder devolver el golpe luego de soportar un primer ataque, lo suficientemente demoledor como para que la potencia enemiga sepa a qué atenerse.
Si esta mirada es correcta, China está apostando a la superioridad económica y tecnológica para sortear la agresividad de EEUU y mantener en pie su independencia como nación. Finalmente, esta es la principal lección de su propia historia: evitar la humillación, como sucedió con las «guerras del opio» en el siglo XIX y la invasión japonesa en el siglo XX.

AUTOR. Raúl Zibechi - Sputnik Mundo Raúl Zibechi : Periodista e investigador uruguayo, especialista en movimientos sociales en América Latina. Escribe para Brecha de Uruguay, Gara del País Vasco y La Jornada de México, autor de los libros ‘Descolonizar el pensamiento crítico’, ‘Preservar y compartir. Bienes comunes y movimientos sociales’ (con Michael Hardt), ‘Brasil Potencia. Entre la integración regional y un nuevo imperialismo’, entre otros.

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDE NECESARIAMENTE CON LA DE COORDENADA INFORMATIVA.

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