OPINIÓN

El arma secreta que pone a Marruecos en el mapa geopolítico mundial

Una de las explicaciones del conflicto entre Marruecos y el Sáhara Occidental, que reclama su derecho a la libre determinación y a la configuración de un Estado autónomo, es la proliferación de un mineral estratégico en ese territorio del norte de África.
Se trata de los fosfatos naturales, sales de importancia estratégica en la economía mundial, en un escenario en que el conjunto de los territorios marroquí y saharauí albergan el 80% de las reservas planetarias, por lo que si Marruecos lograra controlar el Sáhara tendría de facto prácticamente un monopolio de esta riqueza.
Los fosfatos son relevantes para el ámbito alimenticio porque contienen fósforo, esencial para la vida, además de que son útiles en la producción de fertilizantes, claves en el cultivo mundial de alimentos.
También sucede que el fosfato es un mineral escaso que no puede producirse de manera artificial, por lo que las reservas marroquíes de esta riqueza le otorgan al país africano una relevancia estratégica mundial.
En conversación con Sputnik, el doctor en ciencia política por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) Zidane Zeraoui-el Awad, originario de Argelia y naturalizado mexicano, explica la relevancia de este recurso natural en la relación de Marruecos con el mundo y con su vecino argelino.
Decisiva riqueza natural
«Argelia también tiene fosfato, aunque realmente la calidad de fosfato que tiene es muy menor a la de Marruecos, Argelia es el quinto productor de fosfato del mundo, sí es importante, pero muy lejos de Marruecos», matiza Zeraoui-el Awad.
La fuerza de ambos países en materia de fosfato y de gas natural no es únicamente económica, esclarece el académico, sino también geopolítica, capaz de determinar quién concentrará el poder económico en el futuro en la región del Magreb, es decir, los territorios que ocupan Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Mauritania, en el noroccidente africano.
«Marruecos, controlando el fosfato del Sáhara Occidental, pero además otras riquezas minerales, está creciendo como potencia regional y eso definitivamente, con una rivalidad tradicional que existe entre Argelia y Marruecos, esto conlleva a que Argelia siempre se ha opuesto a esta estrategia marroquí», detalla el especialista.

El interés occidental en que triunfe Marruecos sobre el Sáhara
Históricamente, recuerda Zeraoui-el Awad, Marruecos se ha alineado con los intereses de las potencias occidentales, como Francia y Estados Unidos, mientras que Argelia fue un importante vínculo de la URSS durante la Guerra Fría y hoy mantiene un lazo de cordialidad significativo con Rusia, además de extender diálogo con China.
«Marruecos siempre fue un aliado occidental, tenemos una monarquía siempre alineada a los intereses del mundo occidental y de EEUU, hay bases militares, bases aéreas norteamericanas en Marruecos que Washington ha utilizado varias veces, sobre todo en los conflictos que se han suscitado, por ejemplo, en el Medio Oriente», apunta.
En ese escenario, los países occidentales revisten un interés en que el conflicto marroquí con el Frente Polisario, organización política que reivindica el derecho del Sáhara Occidental a la autodeterminación, se resuelva en favor de Marruecos, rumbo al aprovechamiento estratégico del fosfato, entre otros recursos económicos, abunda el egresado de la UNAM.

Además del fosfato, indica el universitario, las costas marroquíes son ricas en potencial para la industria pesquera, lo que lo aproxima a fuerzas europeas en el sector como España, Francia y Noruega.
«Obviamente es mejor tener como aliado a Marruecos, que Argelia, en donde si tiene gas, que es importante, pero los demás recursos, la pesca en Argelia es una pesca muy desgastada», indica.
Un Marruecos consolidado y ampliado al Sáhara Occidental, describe Zeraoui-el Awad, favorece a los intereses de potencias como Estados Unidos, Francia y España.
¿Qué tan posible es la autonomía saharauí?
Si bien durante décadas distintos actores políticos, naciones y estudiosos de la cuestión han defendido el derecho de los pueblos a la autodeterminación y considerado viable que el Sáhara Occidental se constituya como un Estado independiente, la estrategia marroquí ha sido la de rebasar poblacionalmente a los saharauíes para volver mayoritaria entre la colectividad la opción en favor de sus intereses, describe Zeraoui-el Awad.
«La estrategia de Marruecos fue mucho más hábil», apunta el universitario.

Actualmente no existe un consenso sobre con cuántos habitantes originarios cuenta el Sáhara Occidental, reconoce, y las estimaciones oscilan entre los 150.000 y el medio millón, mientras que fuentes saharauíes sostienen que se trata de al menos un millón de pobladores en esa región del norte de África.
«Es muy difícil saber porque muchos han huido como refugiados en Argelia, otros han huido a Mauritania, y eso complica para saber exactamente el número de saharauíes», indica.

«Pero del otro lado, ¿qué ha hecho Marruecos? Desde el inicio ha utilizado una estrategia de una ocupación poblacional, no de ocupar militarmente el Sáhara Occidental», distingue.
Así, Zidane Zeraoui-el Awad recuerda la llamada marcha verde, maniobra con la que el entonces rey de Marruecos, Hasán II, procuró la ocupación del Sáhara Occidental. En la tradición islámica, el verde es el color del profeta Mahoma, autor del Corán, el libro sagrado de esa religión, y de ahí el nombre de la movilización.
«Una marcha pacífica, una marcha de una población sin armas. Efectivamente, lo que hizo el rey Hasán II fue movilizar una población marroquí, alrededor de unas 300.000 personas, en donde estaban exconvictos, desempleados, en fin, todo lo que podemos llamar el lumpen proletariado», indica el académico.

«Y envió esta población simplemente con un libro en la mano, es decir, el Corán, con una portada verde, para ocupar el Sáhara Occidental. Obviamente detrás de esta manifestación estaba el Ejército marroquí», añade Zerouai-el Awad.
El rey les prometió a los movilizados casa, tierras y empleo, describe, cerca de 300.000 personas que ocuparon el territorio saharauí desde 1975.
«Definitivamente, la población del Sáhara Occidental hoy día es mayoritariamente marroquí o de ascendencia marroquí, y esto es el gran dilema que se está planteando el día de hoy frente a la cuestión de la autonomía saharauí», describe.
«Es cierto que las Naciones Unidas en 1991 pidieron la realización de un referéndum para la independencia del territorio, ¿pero quién va a votar?, y es la gran cuestión, y desde hace 30 años no se ha encontrado ninguna solución», apunta.
Además, los saharauíes reclaman que sólo los pobladores originarios puedan participar en el referéndum, sin embargo decenas de miles de ellos nacieron en Argelia, matizó el profesor, mientras que decenas de miles de marroquíes instalados en el Sáhara Occidental desde 1975 se consideran a sí mismos habitantes originarios.

«Esto es un problema que no es factible resolver, ni Marruecos aceptan la posición saharauí, ni los saharauíes aceptan la posición marroquí, y lo que tenemos el día de hoy es una situación de espera», sintetiza.
Esta espera, considera el académico, favorece a los intereses de Marruecos, como podría pensarse que sucede con los territorios de Cisjordania habitados por pobladores israelíes, en el marco del conflicto palestino.
«Porque cada vez hay más marroquíes que se instalan en el Sáhara Occidental, en Cisjordania hay cada vez más asentamientos israelíes, y claro, el tiempo va a dar razón a estos nuevos inmigrantes», evalúa el profesor.
Cooptación de los intelectuales independentistas
Una estrategia de la monarquía marroquí para desactivar a los intelectuales saharauíes independentistas fue integrarlos a su cultura, señala Zeraoui-el Awad, mediante distintos canales, como los estudios universitarios.
«Con becas, ofreciendo estudios superiores, ofreciendo posibilidades de instalarse en Marruecos, de formarse, de graduarse. Lo que llevó a que ahora está creciendo una generación de saharauíes totalmente vinculados a la cultura marroquí», apunta el egresado de la UNAM.

 

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