OPINIÓN

Relaciones con Rusia, fuera del radar de los candidatos presidenciales colombianos

Las relaciones entre Rusia y Colombia, de más de 80 años, han estado especialmente tensas durante el Gobierno de Iván Duque, quien acusó en reiteradas ocasiones a Moscú de promover acciones de injerencia en las fronteras con Venezuela y de influenciar la campaña electoral.
Esto hizo que el embajador ruso en Bogotá, Nikolái Tavdumadze, se pronunciara en una columna de opinión y señalara que su país no tiene «absolutamente ninguna intención de influir en las elecciones en Colombia», que tendrán su segunda vuelta este domingo 19.
«Los propagadores de tales falsedades, tanto domésticos como visitantes de latitudes más al norte, suelen competir en absurdidad de ‘los porqués’ de que Moscú pueda querer influir en el proceso colombiano», insistió el diplomático.
Con este panorama tendrá que lidiar el sucesor de Duque, que será elegido por balotaje este domingo 19 entre el candidato de la coalición Pacto Histórico (izquierda), Gustavo Petro, y el aspirante de la Liga de Gobernantes Anticorrupción (centroderecha), Rodolfo Hernández.
Fuera del radar
Aunque Bogotá ha sido tradicionalmente el principal aliado de Washington en Sudamérica, sus relaciones comerciales con Moscú son sólidas: solo en 2021, las exportaciones colombianas al gigante euroasiático sumaron 139,6 millones de dólares, esto es, 36,5% más que en 2020, según datos del Ministerio de Comercio colombiano.
No obstante, ni Petro ni Hernández contemplan medidas específicas para normalizar las relaciones con la administración de Vladímir Putin.
Al revisar el programa de Petro, en el apartado de las relaciones exteriores no se encuentra ninguna referencia a Rusia o a la operación militar que se desarrolla en Ucrania.

El candidato izquierdista se limitó a comentar a medios de comunicación que no estaba de acuerdo con la operación ordenada por Putin.
«Rechazamos las agresiones militares de Rusia hacia el sur y oriente de Ucrania. El principio de la autodeterminación de las naciones debe establecerse como una prioridad de la gobernanza global del siglo XXI», dijo en su momento al diario El Espectador.
No obstante, aclaró que las relaciones entre ambos países deben concebirse desde el diálogo y el respeto, como lo han sido hasta el momento.
«Las relaciones de Colombia y Rusia siempre serán concebidas desde el diálogo respetuoso y la conversación franca, en aras de aportar salidas a la guerra y a otras crisis que puedan presentarse, y no desde la confrontación», dijo.
Por su parte, Hernández, exalcalde de Bucaramanga (noroeste), tampoco tiene un programa claro para mejorar las relaciones con Moscú, y lo único que menciona en su programa es un vago comentario sobre el acercamiento a países de Asia y África.

Al igual que Petro, se manifestó en contra de la operación militar rusa: «Rechazo la guerra en cualquier lugar del mundo», señaló.
El 24 de febrero, Rusia lanzó una operación militar especial en Ucrania alegando que las repúblicas populares de Donetsk y Lugansk, previamente reconocidas por Moscú como Estados soberanos, necesitaban ayuda frente al «genocidio» por parte de Kiev.
Uno de los objetivos fundamentales de esa operación, según Putin, es la desmilitarización y la desnazificación de Ucrania.
Según el Ministerio de Defensa ruso, los ataques militares no están dirigidos contra instalaciones civiles, sino que buscan inutilizar la infraestructura bélica.

 

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